domingo, 4 de abril de 2010

El amor no existe

Por medio de esta filosofía queremos demostrar las siguientes hipótesis:

1)La belleza esta en el interior

2)El Amor no existe

Pero para llegar a la primera tenemos que analizar primeramente la segunda:

2)El Amor no existe

-Causa: Las mujeres aman, y los hombres no aman. Si somos iguales tanto hombres como mujeres, o se ama o no se ama. Si se descarta el amor en los hombres, entonces se descarta en toda la especie humana. Por tanto es absurda la existencia del AMOR Pero ¿por qué los hombres no aman? La respuesta la encontramos en la Naturaleza. Los hombres aman de una manera física (demostrado por la biología) lo que se denomina atracción sexual. Esto no es lo que llamamos AMOR. Las mujeres aman de una forma más espiritual (quizá se trate de una atracción hacia la belleza interior, mas adelante demostrada)

-Cuando un hombre dice que ama espiritualmente, se trata de una fijación obsesiva (obsesión) La explicación es la siguiente: si hemos dicho que los hombres aman físicamente, entonces no es posible que lo hagan espiritualmente, por tanto se trata de otra cosa. Para explicarlo recurrimos a la psicología, que nos habla de un hecho fisiológico, la obsesión o fijación obsesiva.

-Sin embargo, con el tiempo, aparece un hecho que se acerca más a lo que los humanos denominamos AMOR. Esto es el cariño o afecto, causado por el roce o el tiempo.



1)La belleza esta en el interior

-Causa: Debido a la atracción espiritual que se desarrolla en las mujeres hacia los hombres (nos limitamos aquí a tratar únicamente la heterosexualidad. La homosexualidad es otro tema del que la autora se reserva el derecho de opinar acerca del amor o el sexo)

-Como los hombres aman físicamente, no es posible hallar en ellos una atracción espiritual hacia la mujer por la belleza interior de la misma.


Sin embargo, cabe destacar tanto en el hombre como en la mujer, un fenómeno llamado cariño, y nombrado anteriormente, que puede estar causado por una atracción hacia la belleza interior de sendas especies (léase, el cariño hacia un padre, un amigo, un animal, el marido o la esposa.) Pero esto no se identifica con el AMOR, ya que lo que los seres humanos denominamos AMOR no es ni el simple cariño ni la atracción física. En conclusión podemos decir:

a) que ni los seres humanos mismos, sabemos a que, concretamente, llamamos AMOR
b) que el AMOR es una interacción del cariño con la atracción física, y por tanto la palabra AMOR no define un solo sentimiento o sensación, sino dos, por lo que podemos decir que el sentimiento del AMOR, como tal, no existe.

c) que el AMOR no es ni una cosa ni otra (ni sexo ni cariño, ni ambos fenómenos interaccionados) sino algo inexplicable, con lo cual toda esta teoría se desmoronaría. Pero como lo que no es demostrable, no es aceptado por la ciencia, pues o se demuestra con palabras (lo cual, en caso de aceptar esta tercera hipótesis, sería imposible) o sencillamente no se puede demostrar, por lo que no es aceptado. Por ello, y finalmente, admitimos y afirmamos la INEXISTENCIA DEL AMOR






Fuente:

sábado, 3 de abril de 2010

La España sexual en datos

Frecuencia. A la cola del placer mundial. Ahí es donde colocan a España las estadísticas sobre frecuencia de coitos (sí, ya sabemos que hay otras formas de placer sexual): 90 al año, es decir, tan siquiera dos veces por semana (1,8, para ser exactos). Es lo que resulta si nos atenemos a una encuesta de proyección mundial que realizó en 2000 la empresa Sheron Scholl Internacional, propietaria de la firma de preservativos Durex, entre 18.000 hombres y mujeres de 16 a 55 años. De acuerdo con ese sondeo, nuestro país ocuparía, entre 27, el puesto 19 en la clasificación, muy por detrás de los más ardientes, Rusia (132), Estados Unidos (122) y Francia (121). Los más jóvenes (hasta 30 años) lo practican más: 121 coitos anuales, 17 por debajo de la media mundial (139). Otra forma de verlo: un 25,5% tiene relaciones una vez por semana, un 25,3%, cada tres días y un 11,3%, cada 15.

La duración. Uno de los terrenos que menos se presta a la sinceridad, si tenemos en cuenta lo que se responde en los sondeos y lo que manifiestan los estudios de los sexólogos. Según uno de ellos, Bo Coolsaet, en el coito vaginal, el 75% de los varones aguanta un tiempo máximo de dos minutos sin eyacular. Dado que casi nadie suele estar con un cronómetro en la mano para medir sus revolcones, los sondeos han recurrido a la dimensión subjetiva. “¿Cuánto cree usted que duran sus coitos?”. Hechos los correspondientes cálculos y obtenida la media, ellas contestan que, descontados los preliminares, se prolongan durante 16 minutos, mientras ellos aseguran que el placer les dura un minuto más. Alguna otra estadística concluye que nos apagamos a los 14,7 minutos.

Satisfacción. Desde luego que los problemas o disfunciones sexuales no se miden según la duración o el número de coitos, sino del grado de satisfacción. Un 78,2% manifiesta estar satisfecho o muy satisfecho con su vida sexual. El nivel de satisfacción crece hasta los 45 años y decrece a partir de ahí. Las respuestas están muy igualadas entre hombres y mujeres. Otros datos resultan menos optimistas. Un estudio elaborado por el centro Feminaclinic entre sus pacientes reveló que el 80% había mantenido en alguna ocasión relaciones no deseadas.

Disfunciones. Por más que los sexólogos se cansen de repetir que la sexualidad no se reduce a los genitales, y por supuesto tampoco a las relaciones coitales, unos y otras siguen ocupando un lugar central. Por eso es interesante saber que el 19% de los varones de entre 25 y 70 años tiene algún grado de disfunción eréctil, según datos del estudio EDEM, realizado por el Servicio de Urología del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Importancia. A tenor de lo que se dice, bastante. Los españoles conceden una puntuación de 7,35 sobre 10, como media, a la importancia de las relaciones sexuales. Los hombres, 7,65; las mujeres, 6,91.

Número de parejas. Por término medio, no tenemos más de cinco, 10 menos que los reyes de la variedad, que serían los griegos (15), y también con menos de la mitad que brasileños (12,5) y estadounidenses (11,8). Y dice el CIS que un 14% ha conocido a su pareja en su centro de estudios o lugar de trabajo.

Los lugares. Como no podía ser de otra manera, la cama es la reina de los territorios amorosos, pero hay para todo. Un 2% centra sus preferencias en los taxis, un 1% en los aviones, un 6% en los trenes, un 7% en las camas siempre y cuando sean de agua, un 8% en el lugar de trabajo, un 9% en la discoteca, un 16% en la piscina y un 38% en la bañera.

Días y horas. Todo tiene su momento y el sexo no iba a ser menos. Una evidencia: la jornada laboral no actúa precisamente como estimulante de las relaciones sexuales. Cuando el grupo consultor Meik preguntó telefónicamente a un millar de españoles en junio de 2000, un 57,3% respondió que su día predilecto eran los sábados, el 35,3% los viernes y un 33% los domingos. Los que miran con el mismo interés cualquier día no llegan al 30%. En cuanto a horas, un 47,9% suele hacerlo entre las 23 y las 3; un 31,5%, entre las 19 y las 22, y el 14%, entre las 15 y las 18.

Correr riesgos. Sexo y riesgo siguen caminando juntos. Sobre todo, entre los jóvenes. A pesar de que la gran mayoría es consciente de los riesgos que conlleva una relación sexual sin protección, algo más del 23% de los seis millones de jóvenes que tienen entre 15 y 24 años considera que no corre peligro alguno de contraer el sida u alguna otra enfermedad de trasmisión sexual. Lo que más preocupa a todos es la posibilidad de embarazos no deseados. Un porcentaje alto de jóvenes españoles (un 39% de chicas y un 40% de chicos) no toma ninguna precaución.

¿Monógamos? Computadas globalmente, el 90% de las relaciones sexuales se mantienen dentro de la pareja estable. Pero, ¿qué ocurriría si existiese la posibilidad de asegurar que la pareja no se entere nunca de nuestras posibles infidelidades? Que un 40% de los españoles y un 26% de las españolas desearía tener relaciones extramaritales. En la práctica, no obstante, y según el estudio que realizó Durex en 1988, el 22% de los sondeados reconocía haber sido infiel en alguna ocasión (frente al 37% de la media mundial y el 50% del país menos fiel, que sería, según esa misma encuesta, Estados Unidos)

Homosexuales. Dado que el único estudio prospectivo al respecto lo ha realizado la misma firma de preservativos, se han obtenido datos acerca de los varones, pero no de las mujeres. Se estima que en España hay unos dos millones de varones homosexuales mayores de 14 años. El gay tipo español tiene menos de 40 años (un 74%), vive con su familia mayoritariamente (un 35% de ellos, frente a un 30% que lo hace en soledad), tiene estudios universitarios medios o superiores (50%), tuvo su primera experiencia sexual a los 16,7 años (un año antes que la media general de hombres) y fue con un varón en el 73% de los casos. Más de la mitad de los entrevistados manifiesta haber practicado sexo sin preservativo al menos una vez durante el último año.

Comunidades. Si medimos la geografía española con el rasero de los coitos por año, la Comunidad Valenciana resulta ser la tierra más apasionada, con 125 cópulas anuales. Sólo Baleares se distancia también significativamente del resto, con 104. Andalucía registra 87, Madrid, 83 y el resto del país se queda con unos 77 por año. (Datos de la encuesta Durex, 2001). Los andaluces son, sin embargo, quienes más cambian de pareja, con casi 11 a lo largo de sus vidas, más del doble que la media nacional (cinco). Además, uno de cada dos confesaba haber tenido más de una relación al mismo tiempo. También sobresalen en precocidad.




P.D: El día que hicieron la encuesta sobre la frecuencia no me llamaron ami,sería más baja,mucho más.

viernes, 26 de marzo de 2010

La sexualidad

La sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas, y psicológico-afectivas del mundo animal que caracterizan cada sexo.
También es el conjunto de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con el sexo, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo.
  


Sexualidad humana
El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez) y de las expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel muy destacado ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.


Hetero y homosexualidad 
Además de la unión sexual y emocional entre personas de diferente sexo (véase heterosexualidad), existen relaciones entre personas del mismo sexo (véase homosexualidad) que -aunque tengan una larga tradición (ya existían en la antigua Grecia y en muchas otras culturas)- siguen siendo valoradas en la actualidad negativamente y hasta son causa de discriminación social.

Sexualidad, instinto y cultura 
Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no naturales de la sexualidad, entre las que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.
Hoy, sin embargo, sabemos que también algunos mamíferos muy desarrollados como los delfines o algunos
pingüinos, presentan un comportamiento sexual diferenciado, que incluye además de formas de aparente homosexualidad, variantes de la masturbación y de la violación. La psicología moderna deduce, por tanto, que la sexualidad puede o debe ser aprendida.
Los tabúes sociales o religiosos -aunque a veces han tenido su razón de ser en algunas culturas o períodos históricos, como en el caso del incesto- pueden condicionar considerablemente el desarrollo de una sexualidad sana desde el punto de vista psicológico.


Sigmund Freud
El neurólogo Sigmund Freud postuló la primera teoría sobre el desarrollo sexual progresivo en el niño, con la que pretendía explicar también la construcción de una personalidad normal o anormal en el mismo.
· Fase oral: Según Freud, el desarrollo sexual se inicia con esta fase o etapa, caracterizada porque el niño obtiene una máxima satisfacción al mamar durante el primer tiempo de vida y luego el placer lo encuentra mordiendo, son sadicocanivasitas.
· Fase anal: Se divide en explusiva y retentiva, primero ve placer en largar y luego en retener (va desde el años y medio aproximadamente hasta los 3 años).
· Fase fálica: En ésta es donde está el conocido complejo de Edipo y se conforma el super yo, solo entran en juego los genitales masculinos (falo)
· Fase latente o de reposo: Después se inicia la última fase del desarrollo, la genital, con el interés centrado en los órganos sexuales.
La alteración de una de éstas fases conduce, según la teoría de Freud, a la aparición de trastornos específicos sexuales o de la personalidad. Con el paso del tiempo, algunas de las tesis postuladas en su teoría del psicoanálisis han sido rechazadas, en especial sus teorías sobre la envidia del pene y sobre la vida sexual de la mujer.


Alfred Kinsey 
A partir de los años 30, comenzó a realizarse la investigación sistemática de los fenómenos sexuales. Posteriormente, la sexología, rama interdisciplinar de la psicología, relacionada con la biología y la sociología, tuvo un gran auge al obtener, en algunos casos, el respaldo de la propia sociedad, promovidos por los movimientos de liberación sexual de finales de los años 60 y principios de los 70.
Los primeros estudios científicos sobre el comportamiento sexual se deben a Alfred Charles Kinsey y a sus colaboradores. En ellos observaron grandes diferencias entre el comportamiento deseable exigido socialmente y el comportamiento real. Asimismo, se observó que no existe una clara separación entre el comportamiento heterosexual y el homosexual ya que, según encuestas de esa época, el 10% de las mujeres y el 28% de los hombres admitían tener comportamientos homosexuales y un 37% de los hombres estar interesados en la homosexualidad.


sábado, 20 de marzo de 2010

Alorgasmia filosófica

Hoy haré algo que creía que no iva a ser capaz de mezclar y es el sexo con la filosofía.
Siempre he tenido un debate personal¿Son o no son cuernos hacerse pajas/follar pensando en otra que no sea tu chica?
Porque claro,parece una tontería pero la monogamia está aceptada a nivel social pero a nivel personal,¿Quién no ha pensado en otra aunque sea una vez mientras hacia el amor con su chica?
Hasta aqui podría haber millones de pensamientos diferente,tanto el sí son cuernos,tanto el no son cuernos pero está feo como el no son cuernos ni son nada.
El problema viene cuando descubro que existe una parafilia llamada "Alorgasmia" que consiste en eso,en fantasear con otra chica que no sea con la que se esta copulando.
La wikipedia lo describe así:
Comportamiento SEXUAL en el que la EXCITACIÓN ERÓTICA y la facilitación y el logro del ORGASMO son relativas a, y dependientes de fantasear con otra persona que no es la pareja, durante una relación sexual.

Mi pregunta llega aqui,¿vosotros que creeis,que se debe de ser monógamo mentalmente tambien? ¿o por lo contrario cada uno es libre de hacer lo que le parezca en la intimidad?

jueves, 18 de marzo de 2010

El príncipe

El príncipe caerá en el menosprecio cuando pase por variable, ligero, afeminado y pusilánime. Un príncipe debe protegerse de todo esto como de un escollo e ingeniarse para que en todas sus accione se aprecie grandeza, valor y fortaleza.
En torno a las tramas de sus súbditos, debe procurar que su sentencia sea irrevocable y que esa opinión se mantenga firme, que nadie albergue el pensamiento de engañarle ni entramparle

Nicolas Maquiavelo

El fantástico arte de la felación

A raiz de una conversación con una amiga que me decía que nunca sabía como hacer para que su chico llegase a eyacular con una felación he encontrado en una web unos consejos sobre como practicar una felacion sin problemas:
  La felación debe obedecer a las reglas generales de las caricias: siempre empezar por las más suaves antes de pronunciarla más y concentrarse en las zonas mas erógenas (en el pene, las zonas mas sensibles son la corona del glande y sobre todo el frenillo).
  1.  La felación, que se practica con la boca, no debe excluir las manos (por lo menos una) que son un complemento de las caricias muy apreciado por la pareja.
  2. Evitar el contacto de los dientes con el pene de su pareja (excepto si se lo pide).
  3. Coge su pene como un cucurucho y con la lengua empieza por chupar y mojar con un poco de saliva toda el pene desde el tronco hasta la extremidad del glande (la cabeza).
  4.  Coloca los labios alrededor del glande, y desliza suavemente la lengua hacia el tronco de la verga. Esos movimientos de vaivenes deben ser muy suaves antes de apretar un poco más los labios alrededor del miembro. Puedes deslizar la lengua alrededor del glande, con el prepucio bajado (la piel que rodea el miembro).
  5. No olvides que la mano que sostiene el pene también puede desplazarse alrededor de él, y que tu mano libre puede pasearse en el cuerpo o las nalgas de tu pareja.
  6. Después de chuparle algunos minutos suavemente, se deberá acentuar la presión de tus labios alrededor de su pene, aumentar el ritmo de los vaivenes, y deslizar los labios lo más posible hacia el tronco, como si aspiraras el sexo de tu pareja. Gira también la lengua alrededor del glande como si lo escultaras o pulieras con la lengua. También debes insistir en este momento de sensaciones intensas para tu pareja en pasar la lengua por el frenillo y la corona del glande que los puntos más erógenos para los hombres .
  7. Disminuye la presión con la boca la boca y sigue con caricias más suaves y leves, para disminuir la excitación de tu pareja y para que se prologue el placer. El orgasmo de tu pareja será más intenso cuanto más largo sea el periodo de excitación.
  8. Alterna así el tiempo que quieras, las fases de excitación suaves y fuertes hasta que eyacule tu pareja, si deseas que ésta eyacule en tu boca, claro.
Importante!
Se tiene que evitar la felación si no conoces el estado de salud de tu pareja, o si tus encías son frágiles y sangran fácilmente ya que el contacto entre el esperma y tu sangre pueden contaminarte (sida, hepatitis, etc.) En este caso, píde a tu pareja que se ponga un preservativo, ya que una felación puede practicarse con preservativo (pueden ser de colores o sabores); claro, se debe excluir el contacto con los dientes que podrían desgarrarlo



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Una gran verdad

Bueno,ya que veo que parece que tanto importa.SÍ,ESTOY JODIDAMENTE FELIZ.Por hablar de momentos buenos del pasado no quiere decir que esté mal,lo pasado pasado está y punto.
Sinceramente lo que puedan pensar los demás,me la sopla.Lo importante es saber como me sienta yo y sí,soy feliz al contrario de lo que podais pensar,mucho más feliz de lo que os podais imaginar.
Espero haber sido lo suficientemente claro :D